El fin del verano – Las chicas están bien

Hace mucho que no escribo por aquí y tengo que decir que tenía ganas de volver. Llevo mucho tiempo centrada en otros proyectos y tras liberarme de alguno de ellos tengo tiempo de volver a este rincón para escribir sobre cine. Este verano ha estado lleno de estrenos que han sorprendido a la crítica y a los espectadores. Una de las películas estrella ha sido «Barbie», película que ha batido todos los records de taquilla y que ha sido un impulso muy importante para las salas. Pero para mí ha habido otras dos películas que me han marcado mucho. Una de ellas es «Te estoy amando locamente» de Alejandro Marin, película que muestra cómo se inició la lucha del movimiento LGTBIQ+ en Sevilla. La película la vi el sábado de reflexión de las elecciones del 23 de julio y tengo que decir que fue un pase muy emocionante en la que la mitad de la sala tuvo que usar un pañuelo para recoger las lagrimas de emoción que les había provocado la película.

Aunque digan que el verano no es la mejor temporada para el cine, creo que este verano he ido más que nunca al cine. La última película que he visto durante la temporada estival ha sido «Las chicas están bien», la opera prima de Itsaso Arana. En esta película Arana ha hecho magia con cuatro actrices que son amigas. Esa amistad se nota en el trabajo actoral y en el guion de la directora navarra.

La película la vi en un pase muy especial en el cine Embajadores de Madrid, donde la directora presentó la cinta junto la actriz Irene Escolar y tras la proyección hubo un interesante coloquio con Itsaso Arana. La película es un encuentro con cuatro actrices que se complementan. Por un lado están Irene Escolar y Barbara Lennie y por el otro, Itziar Manero y Helena Ezquerro. Las primeras son actrices con más experiencia y las segundas digamos que son más noveles. Eso se nota en algunos momentos y hace que se complementen de una manera muy bonita. Arana nos lleva a una casa de pueblo en la que quiere ensayar con las actrices una obra de teatro imposible. Mediante esa excusa juega con la ficción y la realidad de manera constante. En muchos momentos creemos que lo que les pasa a las actrices es real y en vez de estar viendo una ficción da la sensación de que estamos viendo la realidad de cuatro actrices que se han juntado con su amiga directora.

Durante los días que pasan en la casa, las conversaciones van variando, pero los temas que tratan están relacionados con la interpretación y la vida. Temas como el amor, la maternidad, el duelo y la muerte van saliendo de manera natural en las conversaciones de estas cinco amigas. Itsaso Arana dirige y actúa en la película y para hacer este trabajo tuvo que hablar mucho con las actrices para poder escribir el guion. La sensibilidad de la directora navarra se nota en cada escena y en cada frase que dicen las actrices. Para desarrollar esta historia ha elegido a unas grandes amigas que han sido muy generosas al contarles parte de sus vidas para la escritura del guion.

Casi al final de la película hay una escena preciosa protagonizada por Itziar Manero en la que llama al teléfono de su casa familiar. Sabe que la voz del contestador no se cambió desde que murió su madre y le deja un mensaje en euskera hablándole sobre su vida actual. Esta escena llena de belleza visual y narrativa me emocionó y no pude parar de llorar hasta el final de la proyección.

El final emula un fin del verano como el que estamos viviendo estos días. Cuando parece que el calor del sol va a dejar de tocarnos y la diversión termina. Arana ha creado una historia preciosa en la que me gustaría volver una y otra vez. La directora navarra no es la primera vez que nos cuenta historias de verano, en «La virgen de agosto» escribió el guion junto a Jonás Trueba y la protagonizó también. No sé si el verano es parte de su inspiración, pero con esta primera película ha hecho un trabajo maravilloso que el público y la crítica recordará con mucho cariño.

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