Hablar del Patronato sin mencionarlo – Alumbramiento

La semana pasada acudí al preestreno de la película «Alumbramiento» de Pau Teixidor. Tenía muchas ganas de verla, ya que llevo bastante tiempo obsesionada con el tema del Patronato de Protección a la mujer que fue una institución pública de reformatorios de España, activa entre 1941 y 1985 y dependiente del Ministerio de Justicia. En estos centros se encerraba a las mujeres jóvenes que rompían con la norma o que estaban embarazadas y el Estado tenía plena potestad ante ellas. Estos centros estaban regentados por ordenes religiosas y las mujeres que estuvieron internas ahí sufrieron el encierro y la tortura y las embarazadas el robo de sus bebés.

Cuando vi el tráiler de la película no tuve duda en que quería verla, porque quería ver cómo se abordaba el tema por primera vez en la ficción. Este capítulo de la historia ha sido ocultado durante muchos años y creo que es necesario que llegue a las grandes pantallas. En el preestreno en Madrid estuvieron las actrices que han encarnado a las protagonistas de la historia y también algunas de las supervivientes de Peñagrande y el Patronato. 

La película nos lleva a 1982. A pesar de estar en plena transición política en España, el patronato seguía actuando y cogiendo a niñas en estado de vulnerabilidad. La protagonista llega a Peñagrande tras quedarse embarazada. La decisión se toma en su familia y ella no tiene derecho a decidir sobre su vida. Antes de llevarla a Peñagrande, le hacen una revisión ginecológica delante de varias monjas y después la llevan al centro. En él encuentra adolescentes que quieren salir de ahí y que se autolesionan para ello. Esta situación se me hacía familiar tras haber escuchado testimonios como el del Loli y Consuelo en el podcast “De eso no se habla”. A partir de ahí, el centro no parece tan horrible como lo cuentan las supervivientes. Parece que las habitaciones están bien, que tienen que trabajar, pero no parece tan duro. Al ver la película sentía que estaba viendo “La Maternal” de Pilar Palomero, ya que me recordaba al ambiente. Pero en Peñagrande no había ese cuidado a las adolescentes como se ve en la película de Palomero. Tras darme cuenta que no estaba viendo otra película, si no la que supuestamente cuenta las atrocidades en Peñagrande durante el Franquismo y la Transición entendí que el director ha querido edulcorar la realidad. Tras ver la película, una hija de una superviviente que estaba en el público preguntó al director Pau Teixidor a ver porqué había hecho una película tan “light”. El director admitió que ha querido omitir escenas de sufrimiento y que sabe que no ha contado la historia tal y como fue. 

Salí del pre estreno bastante revuelta y no por la película, sino por la respuesta del director. Para poder cerciorar que sus declaraciones en el preestreno no fueron un error, he escuchado entrevistas que ha dado el director en diferentes lugares. En ellas indica que pudo entrevistarse con 60 mujeres que estuvieron en Peñagrande. Ante ese trabajo de recopilación de testimonios, el director ha decidido hacer una versión “Disney de todo lo que ocurrió”, tal y como dijo en el podcast Ciberlocutorio. No sé cómo se sentirán las mujeres que dieron su testimonio, pero entiendo que a algunas no les guste escuchar esto, ya que su vida no tiene nada que ver con una película de Disney. En la misma entrevista de Ciberlocutorio, el director dice que no quería hacer un panfleto político. Al escucharlo, tuve que volver a ponerme el trozo, ya que no daba crédito a lo que escuchaba. Que las mujeres no tuvieran potestad de decisión con su vida y su futuro durante el Franquismo y tras la dictadura fue algo político. Recordemos que el Patronato dependía del Ministerio de Justicia y era una institución que buscaba el adoctrinamiento de las mujeres. Hablar de algo tan político como la situación de esas mujeres , mientras haces una película en la que evitas el sufrimiento de ellas, roza el blanqueo del franquismo y del Patronato. Una de las cosas que más me llamó la atención de la película fue que en ningún momento se menciona al Patronato y parece que es algo de curas y monjas que quisieron encerrar a niñas en un centro. 

Lo único bueno que tiene esta película es que se vuelve a hablar del Patronato, aunque de una manera más aséptica. Es por eso que si has llegado a esta historia por la película de Teixidor quiero recomendar que sigas investigando sobre el tema, ya que hay contenido de no ficción que es más interesante que la película. 

La primera vez que supe de esta institución fue en el libro «Lunática» de Andrea Momoitio. En ese libro la periodista vizcaína buscaba el pasado de Maria Isabel, una mujer que vivió entre Bilbao y Santander y que su muerte conmocionó en el barrio bilbaíno de las Cortes. Debido a su libro, se hizo una presentación muy especial en el Teatro del Barrio en el que escuché por primera vez a superviventes del Patronato. Eran Consuelo y Loli, mujeres que sufrieron la violencia del Patronato y que escucharlas es necesario para entender bien lo que pasó. Cuando salí de la presentación, no me podía creer que estas mujeres hubieran sufrido la violencia estructural franquista mientras el resto del país entraba en democracia y el PSOE llegaba al poder. Las dos mujeres terminaron en manos del Patronato ya que su familia las dejó en manos del mismo. A Consuelo la drogaron y a Loli la obligaron a ir estando embarazada de su padre.

Después de este acercamiento de la mano del libro de Momoitio, el tema volvió a mi gracias al podcast que ya he mencionado antes. En “De eso no se habla” les dedicaron un capítulo a las dos mujeres que vi en el Teatro del Barrio a Consuelo y Loli. Recomiendo mucho escuchar los dos episodios ya que están contados con la sensibilidad que le caracteriza a Isabel Cadenas Cañon. 

También hay historiadoras que han investigado sobre el Patronato y el 20 de noviembre de 2023 en el Museo de Antropología de Madrid se organizó una charla muy interesante al respecto que se puede ver en el canal de Youtube del Instituto de las Mujeres.

Recientemente el periodista Jon Sistiaga ha hecho un reportaje en Cuatro en el que también hablan con Loli, Consuelo y otras supervivientes del Patronato. Estas mujeres solamente buscan que se les reconozca públicamente y es muy posible que la película de Pau Teixidor no les valga para mucho. 

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