Cuando se termina una relación, es difícil saber qué hacer con el vacío que queda. Sigues adelante con la vida, intentas retomar tu rutina, pero se nota que falta algo. «Esta soledad», de Javi Giner, refleja cómo se vive esa sensación. El director baracaldés nos sorprendió hace dos años con la serie titulada «Yo adicto». En esa adaptación de una novela homónima escrita por él mismo, plasmó los conflictos y fantasmas que hay frente a las adicciones.
En esta ocasión ha presentado una película que muestra las consecuencias de la ruptura de una pareja. «Esta soledad» se presentó en la sección New Directos del Festival de Cine de San Sebastián y llega el 30 de octubre a nuestras salas. En esta ficción conoceremos las vidas de Leo y Lorea. El amor entre ellos se acabó hace tiempo, ya no viven juntos y sienten una profunda soledad. Cada uno ha buscado su camino con el objetivo de avanzar con su vida, aunque en realidad hacen lo posible por sobrevivir en sus nuevas rutinas.

La película está rodada en Bilbao y la ciudad se convierte en otro personaje más. Las vidas de Leo y Lorea se materializan en barrios diferentes y eso se nota estética y narrativamente. Suele ser difícil plasmar el día a día de la ciudad en una película, pero hay momentos en los que el director parece que habla con esas calles en las que viven los protagonistas.
Los actores Oriol Pla y Marina Salas interpretan a Leo y Lorea. La relación con sus padres es difícil y Leo se encontrará con uno de ellos después de muchos años. Encontrarse con ese familiar no será fácil para Leo. Para él es una persona del pasado, aunque a priori parece que ya no queda nada de aquella persona, que encuentra totalmente cambiada. Leo quiere acostumbrarse a una nueva realidad que al principio se le hace algo complicada.
Lorea, en cambio, intenta mantener la relación con su madre, pero la comunicación entre ellas es violenta y la falta de cariño es evidente. Su vida cambia tras conocer a una mujer en una clase que imparte en la cárcel. Este cambio le impacta de diferentes maneras, pero en algunas ocasiones no le trae cosas buenas.
Ambos viven en condiciones laborales precarias y tienen dificultades para mantener su vivienda. Tras la separación, pagar el coste de la vivienda no es fácil para Lorea. Javi Giner ha plasmado la crisis de la vivienda de forma muy sutil en su película y esa es la clave de esta historia, el haber contado en este trabajo los problemas que vive la sociedad. La soledad, los cuidados y la precariedad están entre las preocupaciones de jóvenes y adultos de hoy en día. El director baracaldés los ha mezclado con maestría realizando una obra bella y dolorosa.